Lunes, 6 de junio de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Convierte tu ser en un instrumento de Dios para el establecimiento de Su Plan y el triunfo de Su Corazón en
el planeta.

Hijo:

Que el poder de tu fe, unida a la Voluntad del Padre, te haga perseverar como servidor de la Obra Divina, que tiene repercusión no solo en este mundo sino en todo el universo.

Con toda la influencia del caos y del mal sobre las consciencias y con los procesos intensos de purificación dentro de cada ser, los servidores del Plan deben esforzarse todos los días para recordar que están en este mundo por un Propósito Mayor.

Es el amor a ese Propósito, hijo, lo que retira a las consciencias de las redes de la ilusión del caos. Es el amor a ese Propósito el que hace que los corazones superen los obstáculos y se mantengan firmes en el camino de la unión con Dios.

Cada vez que tus ojos estén nublados, recuerda al Sol de la verdad que disipa esa ilusión. Recuerda al Propósito, recuerda al Plan y percibe que hasta tu propia vida resulta pequeña delante de él.

Lo que da sentido a la existencia de las criaturas es que ellas evolucionen y se unan cada día más al Creador; que multipliquen Su Amor y que colmen de verdad y de luz a la vida que se manifiesta en las diferentes dimensiones.

La vida en la Tierra solo tiene sentido verdadero cuando los seres se disponen a perseverar en la Luz, a vivir la transformación y la redención; cuando se disponen a convertir, conscientemente, cada partícula de sus consciencias que no conoce la unión con Dios ni Su Amor.

La vida en la Tierra solo encuentra sentido cuando el alma despierta y guía a los cuerpos densos del ser; cuando la voluntad de vivir el amor supera a las fuerzas de la materia, y los seres dejan de pensar en sí mismos para tornarse puro amor y verdad divina.

La vida en la Tierra solo adquiere sentido cuando caen las capas que cubren las esencias de los seres, y ellos descubren lo que verdaderamente son, y reconocen su semejanza con Dios.

Hijo, da sentido a tu existencia, da sentido a tu experiencia en la Tierra; da al Padre una razón para que Él continúe multiplicando las esencias y las almas en la eterna esperanza de renovar Su Creación y de que algunas de esas esencias descubran la perfección que habita en sí mismas.

Recuerda siempre el Plan de Dios; ama el Propósito y la Voluntad del Padre. Busca la verdad en todas las cosas; busca la esencia de todos los seres.

¡Corta con tu corazón las redes de la ilusión y sé libre! Sé libre de ti mismo.

Aquel que te conduce a la libertad,

San José Castísimo