Mensajes de San José

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Viernes, 10 de noviembre de 2017

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

En el principio de la Creación, cuando Dios pensó a la humanidad, Él vio todo lo que éstas, Sus criaturas vivirían a lo largo de su evolución y, aún así, le dijo "sí" a Sus Arcángeles, dándoles el permiso de hacer emerger, de los Estanques Creadores del Universo, el Proyecto humano y las dimensiones materiales.

Cuando Jesús estaba en el huerto Getsemaní, en el ápice de Su Agonía, el Creador le dio a conocer los misterios de la humanidad. La misma visión que el Padre tuvo, en el principio, le fue concedida al Hijo y Él también dijo "sí" y colocó en Su espalda la Cruz que renovaba la existencia de la humanidad y le concedía la Gracia y la Misericordia para seguir evolucionando.

En el Universo, a los Bienaventurados y Santos, que incansablemente oran por la humanidad, les fue concedida parte de la visión que tuvieron el Padre y el Hijo, para que conocieran más profundamente a la humanidad y se renovaran delante de este Plan, y ellos también le dijeron "sí" a Dios y renovaron sus compromisos con la existencia humana.

Hoy, hijos, no es necesario que tengan visiones sobre el destino de la humanidad porque el presente les revela lo que antes solo se manifestaba a los Ojos internos de Dios. Ya nada se oculta sobre la Tierra y aquellos que saben salir de sí, pueden percibir los tiempos que viven y el destino al cual llegarán si la humanidad no despierta.

EL Amor de Dios hizo nacer el Amor en el Corazón del Hijo. El "sí" de Dios fue el preanuncio del "sí" del Redentor; y fue por el ejemplo del Padre y del Hijo que, en todo el Universo, hubo aquellos que también dijeron "sí" a este Plan de Redención.

Ahora, inspirados por la Esperanza del Padre, por la Entrega del Hijo y por la Renuncia de los Santos que habitan en la Eternidad, es hora de que la humanidad se de una oportunidad a sí misma y le diga "sí" a Dios.

Decir "sí" a Dios significa abrirse a Su Voluntad, a la unión con Su Corazón, a remar contra las corrientes del caos y del mal que arrastran a la consciencia humana en este tiempo, para que, por medio de una vida orante, de obras que manifiestan la Paz y de una consciencia dispuesta a expandirse al Infinito, puedan abrir las puertas a un nuevo y último ciclo de Redención.

De esta forma, les digo, hijos, que es así como prepararán el Retorno de Cristo y, como un ejército que lucha de las rodillas en el suelo, lo esperarán llegar para hacer triunfar, con Él, el Amor en este mundo.

Verán el caos, la ilusión y la ignorancia mostrar sus faces, así como Cristo vio la flagelación, la coronación de espinas y la Cruz desde lo alto del Calvario. Mas, así como Él les enseñó, perseveren y dejen que cuanto mayor sea el desamor que surja delante de sus ojos, mayor sea el Amor que surja de sus corazones y los equilibre.

Sean como un farol en estos tiempos de oscuridad y señalen el camino por donde ir para ver el Sol que volverá a nacer.

Cristo vio la Cruz, la muerte y la soledad, pero también vio la Vida Eterna y el Amor que superó el Amor en el Corazón de Su Padre. Es hora de crecer y de abrazar la cruz de estos tiempos porque para eso fueron llamados.

Que las pruebas de hoy los fortalezcan y los animen a amar, cada día, con una mayor intensidad. Dejen nacer el Amor, la Gracia y el Poder de Dios en sus corazones.

Su padre y Compañero,

San José Castísimo

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